Independientemente de que se esté o no de acuerdo con el Pacto firmado entre Leonel Fernández y Miguel Vargas Maldonado, el mismo es un hecho político que evidentemente repercutirá en la vida económica, social y política de la República Dominicana.
Se puede estar en desacuerdo con el pacto, alegando que violó las normas internas de los partidos de la Liberación Dominicana y Revolucionario Dominicano, muy particularmente de este último, o que el Congreso fue sustituido con la acción de dos personas que actuaron como caudillos de vieja estirpe; sin embargo, es un hecho inevadible, tangible, que tendrá repercusiones de gran connotación en la República Dominicana.
Se puede estar de acuerdo con el Pacto entre Miguel Vargas y Leonel Fernández argumentando que si no lo hacían en la forma en que lo hicieron sus protagonistas, el mismo no iba a ser posible por las dificultades que éstos hubiesen tenido que enfrentar a lo interno de sus respectivos partidos, y comoquiera esa iniciativa es un hecho que se impondrá a las voluntades, inclusive de quienes lo firmaron, se esté o no se esté de acuerdo con el mismo.
Pero lo que no se puede aceptar es que los legisladores muestren una incapacidad increíble a la hora de discutir cada uno de los artículos de la Constitución; no pueden los legisladores alegar que su falta de iniciativa y de creatividad es debido a que existe un Pacto entre Miguel Vargas y Leonel Fernández en lo relativo a las discusiones en torno a la modificación constitucional.
Es entendible que los legisladores se apeguen a las directrices de sus líderes en sentido general, pero que evidencien tan pronunciada deficiencia hasta para redactar un artículo no tiene perdón de Dios.
Los legisladores pueden tomar iniciativas en cuanto a la redacción de la forma de los artículos de la Constitución negociados entre sus líderes; sin embargo, han demostrado que no tienen capacidad ni siquiera para articular inteligentemente el Jus Soli y el Jus Sanguinis como elemento jurídico para determinar la nacionalidad en el Estado dominicano.
Tratando de llevar a la práctica lo acordado entre los dos líderes de los principales partidos políticos del país, han puesto al desnudo su extraordinaria incompetencia, que no le ha permitido siquiera presentar una redacción inteligente de la propuesta.