Con la excepción de Cuba, que alcanzó su independencia a principios del siglo pasado, como de Puerto Rico que no ha podido todavía emanciparse de su metrópolis, o Jamaica, que mantiene una independencia muy especial, donde la reina de Inglaterra es la jefe de Estado, las demás naciones de las grandes Antillas y Sudamérica lo hicieron en los primeros 50 años del siglo XIX.
Paradójicamente, es Cuba, independizada casi un siglo después de las demás en Latinoamérica, la que lleva a cabo la más profunda y firme revolución del continente, sirviendo de ejemplo y estímulo a otras naciones, al demostrar que el hecho de ser débil y pequeño, no impide vencer grandes obstáculos siempre y cuando se actué con lealtad, conciencia y valor al enfrentar las dificultades.
Otro ejemplo histórico, de inmensas proporciones, capaz de llenar de esperanza y fe al más vacilante dentro del campo revolucionario, es el caso iluminante de Barak Obama, quien , aprendiendo de predecesores como el gran Matter Luther King,, en una vieja e interminable cadena de combate, venció a los sectores más recalcitrantes y peligrosos del imperialismo norteamericano y mundial , teniendo ahora que aprender por sí mismo y actuar con mucho cuidado, pues no hay jurisprudencia o precedente que le puedan enseñar como pelear, y evadir las trampas de sus enemigos, que son en las presentes circunstancias los enemigos de la democracia.
Los conocimientos adquiridos en el combate, nos permiten comprender, que todavía, las conquistas democráticas obtenidas en toda América están instaladas en Estados que no favorecen su pleno y libre desarrollo, por lo que enfrentan desafíos de las clases, sectores e individuos tradicionalmente dominantes que no cejan en sus aspiraciones de retornar al poder, por lo que, persiguen a toda costa, obstaculizar el desarrollo de esas naciones, desacreditando sus líderes, vivos o muertos, confundiendo a las masas y orientándolas a luchar contra sus libertadores y sus intereses económicos y sociales .
Los dominicanos hemos padecido sufrimientos inmensos persiguiendo la instalación de un régimen nacido de la Revolución Nacional Democrática, sin que hasta ahora hayamos logrado romper la resistencia de una oligarquía feroz, astuta y experta que lo ha impedido, utilizando toda clase de armas antinacionales y anti-populares, especialmente las que brotan de organismos e instrumentos que hacen opinión pública, entorpeciendo la consolidación de la unidad, fe y confianza en las organizaciones políticas y sociales que aun siendo pequeñas poseen los conocimientos y voluntad necesarias para luchar hasta alcanzar la victoria.
También reconocemos que, en un principio hemos cometido errores fruto de la inexperiencia e incapacidad original que nos llevó, tras liberarnos de la tiranía trujillista, a buscar armas ideológicas en magnos ejemplos, que han contribuido al mayor desarrollo y bienestar de la humanidad, como la revolución cubana, sin dedicarnos a desarrollar estrategias de lucha a partir de nuestra propia realidad. Eso no volverá a ocurrir.
Ahora, hemos aprendido y estamos avanzando. Así como Cuba, a pesar de ser uno de los últimos países en independizarse en América, capitanea la más profunda revolución socialista, los dominicanos podemos, sin imitar a nadie, instaurar un régimen de democracia avanzada, similar al contenido en la tesis del GOBIERNO COMPARTIDO del Dr. José Francisco Peña Gómez.
Otra de las lecciones históricas extraordinarias que nos ayudarán a avanzar y vencer es el ejemplo de Barak Obama, quien a partir de la nada, contra toda opinión, pero portador de una voluntad férrea y soberana, se impuso, primero, en el Partido Demócrata y después a todos sus rivales en los Estados Unidos en especial a los Busch, Rockefeller , la oligarquía y el establisment imperialista a pesar de ser negro, de sangre africana y nacido fuera del continente. Hazaña difícil de repetir, pero que es hoy una realidad que fortalece a la humanidad progresista.
Aprendiendo de esas experiencias revolucionarias, pero sin imitarlas, los dominicanos, apoyados en nuestro valor tradicional, y fundamentalmente en las enseñanzas de nuestros grandes líderes y héroes, lucharemos y venceremos, no importa los sacrificios que nos imponga el presente y el porvenir, en interés de servir a nuestro pueblo y país.