Juan Manuel Rosario: La Carta Democrática y la situación de Venezuela

fundacion basta ya

OEA

 Por Juan Manuel Rosario

Nunca he estado de acuerdo con el alcance de algunas estipulaciones de la llamada “Carta Democrática Interamericana”, porque vulnera el principio de independencia y autodeterminación de los pueblos…

Ese instrumento establece en su artículo 21: “Cuando la Asamblea General, convocada a un período extraordinario de sesiones, constate que se ha producido la ruptura del orden democrático en un Estado Miembro y que las gestiones diplomáticas han sido infructuosas, conforme a la Carta de la OEA tomará la decisión de suspender a dicho Estado Miembro del ejercicio de su derecho de participación en la OEA con el voto afirmativo de los dos tercios de los Estados Miembros. La suspensión entrará en vigor de inmediato.

El Estado Miembro que hubiera sido objeto de suspensión deberá continuar observando el cumplimiento de sus obligaciones como miembro de la Organización, en particular en materia de derechos humanos.

Adoptada la decisión de suspender a un gobierno, la Organización mantendrá sus gestiones diplomáticas para el restablecimiento de la democracia en el Estado Miembro afectado”.

¿Quién decide lo que es el orden democrático de un país? Lo que es democracia, o no, lo define los intereses que representa quien lleva a cabo esa definición…; lo que es democracia para mi es posible que no lo sea para ti…, y no debe ser función de la OEA determinar el sistema político que debe predominar dentro de cada uno de los Estados Americanos; porque se expondría a jugar el papel de juez intruso.

Es que la OEA no está para inmiscuirse en los asuntos internos de los Estados y gobiernos de América; sino para propiciar un marco de relaciones interestatales basado en el respeto a la soberanía de cada uno de los sujetos del derecho internacional que componen el Sistema Interamericano.

La referida Carta Democrática tiene un fuerte componente de la Doctrina Tobal, la cual expresa :  “Las repúblicas americanas por su buen nombre y crédito, aparte de otras consideraciones humanitarias y altruistas, deben intervenir de modo indirecto en las discusiones intestinas de las repúblicas del Continente. Esta intervención podría consistir, a lo menos, en el no reconocimiento de los gobiernos de hecho surgidos de las revoluciones contra la Constitución.” (15 de marzo de 1907).

Esa doctrina, desde mi punto de vista, detrás de un justo ideal propicia un deplorable e inaceptable resultado: estimular la intervención en los asuntos internos de las soberanías americanas…

Más acorde con los principios de autodeterminación e independencia de los Estados Americanos está la doctrina Estrada, la cual se basa en lo siguiente: “El gobierno de México no otorga reconocimiento porque considera que esta práctica es denigrante, ya que a más de herir la soberanía de las otras naciones, coloca a éstas en el caso de que sus asuntos interiores pueden ser calificados en cualquier sentido por otros gobiernos, quienes, de hecho, asumen una actitud de crítica al decidir favorable o desfavorablemente sobre la capacidad legal de regímenes extranjeros. El gobierno mexicano sólo se limita a mantener o retirar, cuando lo crea procedente, a sus agentes diplomáticos, sin calificar precipitadamente, ni a posteriori, el derecho de las naciones para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades.” (27 de septiembre de 1930).

En esos principios, los de la Doctrina Estrada, debió soportarse la llamada Carta Democrática….

Además, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, no ha actuado con  la prudencia que le reclama su papel en ese Organismo Americano…

Almagro no puede sobrepasarse a la real dimensión de su papel dentro de la OEA; el cargo no le otorga superpoderes para gravitar por encima de la soberanía de un Estado.

Tampoco es su papel instigar acciones contra ningún gobierno de cualquiera de los Estados Americanos, porque eso sería intromisión.

El Secretario General de la OEA está estimulando un alejamiento a las posibilidades de integración latinoamericana.

¡Lamentable!

No es estar de acuerdo con tal o cual posición política dentro de Venezuela, por ejemplo; de lo que se trata es de respetar la soberanía interna y externa de cualquier país, nos guste o no su gobierno.

Almagro ha maltratado la soberanía de Venezuela con su indelicado proceder frente a los asuntos internos de ese país sudamericano.

@JuanMRosario

(Juan Manuel Rosario es Profesor, con las siguientes Maestrías: En Estudios Diplomáticos; en Ciencias Políticas, Mención Politología; en Relaciones Económicas Internacionales; en Ciencias Políticas, Mención Relaciones Internacionales; en Globalización: Procesos Sociales y Políticas Económicas; es autor de una decena de libros publicados sobre esos temas).

fundacion basta ya
¿Te gusta? Compártelo!

Deja tu comentario